Fui a ella porque nunca me miraba raro. Porque en la decadencia de su local no había ni una sola posibilidad. Ni un brillo, ni un solo detalle que... Iba a ese salón de judíos porque cerraba tarde. Y todas las decisiones que se toman cuando ha caído el sol son precipitadas. Si quería precipitarme no había más lugar que ella.
- No has pedido hora.
- No hay nadie.
- Pero tienes que acostumbrarte. Traes cara de...
- Corta.
- No.
- Hasta la indecencia.
- Te puedo hacer una limpieza de chakras.
- En mis chakras se pueden comer sopas, Shoshana. Corta, por favor.
- Pasa a...
- En seco.
- Me lo veía venir. La he visto pasar por aquí alguna vez.
- Corta.
- La decisión estaba clara. Lleva esa melena.
- Corta.
- ¿Tú te has visto? estás flaca y pálida, quién va a querer...
- Vale, dame las tijeras, ya corto yo.
Shoshana me insultó con un suspiro. Prefería clavármelas a lo que le hice hacer la última vez.
- Bueno, te corto un poco.
- Apenas la conozco, ¿sabes?
- Yo la he visto pasar por aquí. Tiene una delgadez diferente a la tuya. Tú eres flaca, mi hija.
- Corta.
- Si yo fuera él tampoco...
- Acaba.
- Tampoco... ¡estas cosas que haces!
El papel de las paredes empezaba a desconcharse en algunos sitios.
Salí a la calle y me disgustó que no hiciera suficiente frío como para enfadarme.
En realidad todo iba mucho mejor.
Ya no había melena. No había nada. Ya me podía sentir igual por dentro y por fuera. Arrasada. Libre.
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jueves, 6 de febrero de 2014
Barrio judío.
sábado, 3 de diciembre de 2011
La sala
Abrió los ojos aturdido, se encontraba en una sala blanca y luminosa. Se incorporó despacio y miró a su alrededor. Butacas blancas.
Al fondo, junto a la ventana, una chica se acurrucaba en un ligero balanceo.
- Perdona.
Se giró hacia él.
- Vaya, se ha despertado el nuevo.
- ¿Dónde estoy?
- En Suicidas, ¿dónde creías?
Entonces había vuelto a salir mal. Muy mal. Calculando rápido se iba a pasar unos tres meses allí encerrado. Conocía demasiado bien aquellos lugares.
- Así que tú también has intentado...
Ella se levantó perezosamente y se sentó en una butaca cercana.
- Varias veces.
- Vaya... Mi última ocurrencia han sido fármacos. Y ya ves el resultado.
- Fármacos. Hay que saber muy bien qué, cuántos y cuándo. A mí me pillaron. Lo hice fatal...
Sonrió ligeramente.
- Y ¿qué más has probado?, ¿venas?
- Oh, sí.
La chica remangó su camisa dejando a la vista una pequeña cicatriz en la muñeca izquierda.
- Qué valiente. Yo lo pensé, no creas. Pero soy muy aprensivo.
Esta vez rió.
- Yo no conseguí sangrar mucho. Entonces me dolía y no pude cortarme la otra. Un fracaso.
Era estimulante poder hablar tan abiertamente. En el instante en que se preguntaba en qué momento llegarían las terapeutas, empezaron a oír unos pasos acercándose. Quizá no la volvería a ver.
- Ya vienen a por ti, nuevo. ¿Sabes qué vas a decir?
- ¿Cómo te llamas?
De pronto cambió su cara.
- ¿Cómo me...? No... no sé...
Bien, era posible que la continuara viendo un tiempo.
- No te preocupes. Me estabas contando tus intentos frustrados. Dime, ¿cuál fue el último?
- Mi padre tenía una escopeta de caza. Me disparé en el pecho.
Las puertas tras de si se abrieron.
- ¡Vaya! Qué pasada, eres mi ídolo, en serio. En el pecho...
- Sí. En el corazón.
Alguien lo agarró por los hombros y ella empezó a caminar hacia la ventana.
- Oye, perdona. Dime, qué falló.
Lo miró confusa.
- Nada.
Al fondo, junto a la ventana, una chica se acurrucaba en un ligero balanceo.
- Perdona.
Se giró hacia él.
- Vaya, se ha despertado el nuevo.
- ¿Dónde estoy?
- En Suicidas, ¿dónde creías?
Entonces había vuelto a salir mal. Muy mal. Calculando rápido se iba a pasar unos tres meses allí encerrado. Conocía demasiado bien aquellos lugares.
- Así que tú también has intentado...
Ella se levantó perezosamente y se sentó en una butaca cercana.
- Varias veces.
- Vaya... Mi última ocurrencia han sido fármacos. Y ya ves el resultado.
- Fármacos. Hay que saber muy bien qué, cuántos y cuándo. A mí me pillaron. Lo hice fatal...
Sonrió ligeramente.
- Y ¿qué más has probado?, ¿venas?
- Oh, sí.
La chica remangó su camisa dejando a la vista una pequeña cicatriz en la muñeca izquierda.
- Qué valiente. Yo lo pensé, no creas. Pero soy muy aprensivo.
Esta vez rió.
- Yo no conseguí sangrar mucho. Entonces me dolía y no pude cortarme la otra. Un fracaso.
Era estimulante poder hablar tan abiertamente. En el instante en que se preguntaba en qué momento llegarían las terapeutas, empezaron a oír unos pasos acercándose. Quizá no la volvería a ver.
- Ya vienen a por ti, nuevo. ¿Sabes qué vas a decir?
- ¿Cómo te llamas?
De pronto cambió su cara.
- ¿Cómo me...? No... no sé...
Bien, era posible que la continuara viendo un tiempo.
- No te preocupes. Me estabas contando tus intentos frustrados. Dime, ¿cuál fue el último?
- Mi padre tenía una escopeta de caza. Me disparé en el pecho.
Las puertas tras de si se abrieron.
- ¡Vaya! Qué pasada, eres mi ídolo, en serio. En el pecho...
- Sí. En el corazón.
Alguien lo agarró por los hombros y ella empezó a caminar hacia la ventana.
- Oye, perdona. Dime, qué falló.
Lo miró confusa.
- Nada.
viernes, 7 de mayo de 2010
La estupidez de la espiral.
Quisiera decirlo casi de forma huidiza, breve, festival del almendro en flor, brisa que a penas, eses, haches. Pero la estética japonesa huye en estos casos y arroja a conceptos voltaicos, palabras con muchas erres, conjeturas de infierno, arrastre, a lo que me refería con respirar sangre. Y no hay mayor traición para con uno mismo que follar con tristeza. Insultante. Así que buenas noches a la cosa más bonita que se ha dado, para elegir la locura por retorcimiento. Que descanses. Tú también. Salvación de algo grotesco, hazme caso. Y la paz que anuncia su boca perfecta queda descartada por blanca, por elegir un infierno mucho más sangrante y desquiciado.

Así que quisiera es mentira. Si fuera tú quisiera. Seguramente tú quieres. Despertar en paz, la envidia de todos, dejar el corazón en automático.
Erres, pues. Desangre, herrumbre. Zarpazo, locura, dentellada, hachazo... ¡ira!
Esto es muy solitario. Escribir es muy solitario. Viciosamente placentero, pero muy alejado de todo. Tenéis que entender que a veces me desquicie. Dice Lola que sólo mi mediocridad me salvará de enloquecer. Tengo que acordarme de ser siempre mediocre. No creo que me vaya a tener que esforzar, por otro lado.
Pero si me sentáis en una cafetería con un tecito y un paquete de tabaco, no se me nota nada. La mediocridad, sí, digo el braceo en espiral. Meándome de nuevo en el qué pena me doy por tener que escribir, sólo apunto que esto, al menos vivido así, no mola nada.
Me voy a ir unos días. Cuando vuelva, descolgaré esta entrada y seguro que algo mejor cae. Salud y protección solar. Y ni se os ocurra escribir.

Entonces es un loco de cojones, Juan Pablo.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Componer vs. Rimar
En el mundo de la canción hispánica hay grandes compositores, grandes rimadores y personajes que ni lo uno ni lo otro -y ahí voy- pero que se divierten bastante letreando. Quien me conoce sabe que mi criterio musical es, por decirlo finamente, una mierda; no obstante, y quizá por eso mismo, me gusta escuchar lo que dicen. Y hay letras que no. No!
¿Cómo hacer que todo cambie de color alrededor..?
mi preocupación.
y tengo una primicia
mi vecina hoy por fin me saludó.
Pocas personas me sorprenden tanto como Chenoa. Con todos mis respetos hacia su persona, trayectoria, etecé. Pero vamos a decirlo ya.
Amiga Chenoa. Que algo rime no significa que sea bueno. Démosle la vuelta. Cagarse en el concepto sólo para conseguir que rime... Aish...
PRACTICUM
. Ahora no quieres, un pedazo de alegría tienes
Ya no mires más atrás, adelante hay que tirar.
Ya no mires más atrás, adelante hay que tirar.
Pero, pero qué... Eso que has hecho con los infinitivos apesta bastante, pero es que luego Ya no mires más atrás, adelante hay que tirar...
Adelante hay que tirar? tronca? Adelante hay que tirar te lo has sacado de la manga y si cuela, cuela. Un poco de compasión.
. Me levanto muy temprano con café en mi mano
Con noticias que son rancias en mis circunstancias¿Cómo hacer que todo cambie de color alrededor..?
mi preocupación.
En el mismo tema! Noticias que son rancias en mis circunstancias. Circunstancias lo tenías claro, ahí has ido a meterle la rima que sea y dios nos coja confesaos. Y la asonante alrededor-preocupación? Te deja dormir por las noches? Porque a mí me desvela un poco.
.Hoy tengo buenas noticias
despues de unos dias ha salido el soly tengo una primicia
mi vecina hoy por fin me saludó.
Ya. Que te animas con el cuarteto. Y que no tienes cómo acabar la canción y la tienes que entregar hoy. Pues le metes esta historia de la vecina y rimas primicia y noticia que es lo importante. Es que haces las cosas como si no te importaran los Derechos Humanos, mujer.
Es preocupante, Chenoa. Que te gusta rimar, no? Correcto, si es muy bonito, a Sabina también le gusta, pero le mete cierta elegancia y las cuela. Por qué? yo creo que es porque no se carga el contenido a mayor gloria del pareado facilón. Pero estas cosas no. Porfa. Que si estoy de buenas apago la radio y canturreo. Pero en los días malos... Esto me hiere un montón. Un montón, Chenoa, cielo.
Sí, sí que duele. Avisar es un detalle que te honra.
Y sí, sé que con este hachazo me estoy poniendo a tiro, máxime cuando acabo de colgar una rimilla y pueda parecer que. Y a lo mejor la equivocada soy yo, intentando meterle voltaje a todo. Sólo hay que ver desde dónde canta ella y desde dónde escribo yo. Ella está en mi radio, pero me juego la vida a que yo no estoy en su biblioteca. A lo mejor es todo más sencillo.
Si es así -adelante, nena-, desde el momento que asoman la cabeza por aquí mis sandeces os las podéis cargar, eh?. Para qué están los amigos.
sábado, 12 de diciembre de 2009
Tus aguas

Oriol me lo pidió para sus fotos. Ahora ya es de nadie.
Tus aguas, destino, bailar tus aguas.
Sobrevivir luchando tus acuosos caminos
envuelta en ti, ángel empapado
en tus garras de tímido asesino.
Nadaré tus días, destino, lucharé
tus guerras, contendré mis ansias,
dormiré tus luces, romperás mis albas.
Y un día plácido, limpio, victorioso,
saldré a la superficie y, ya como amigos,
volveré a tus aguas.
.
jueves, 30 de abril de 2009
Sheffield te acoge enchufe en mano

Quería visitar Sheffield, un gran lugar a ser.
Pero me pone en posición de compromiso que sus propios habitantes apenas la amen. Imagínate el apego que le pueda coger yo, pobre turista. Nulo.
Que no la vas a amar, eso ya te lo aseguran. Sin medias tintas, la información clara y sin ponzoña emotivista. Nosotros que somos de aquí, mire, a penas tenemos sentimientos, usted no se lo flipe, ni ligero estremecimiento que va a sentir.
Bueno, algún estremecimiento hotelero sí, porque la hospitalidad de electrificación ya te asegura algún que otro momento. Por suerte, como los acontecimientos emocionantes y las atracciones asombrosas, te lo limitan. No sea que vaya a ser demasiao. Ellos lo que quieren es que acabes enganchado, pero con la electrificación de la hospitalidad ya van bien encaminados, ya, los jodidos.
Alguien me facilita un arpón para darle lo suyo a Babelfish?
-
miércoles, 9 de enero de 2008
Escritos ambizurdos. El triqui.
Yo, por más vueltas que le doy...
"Triqui, triqui, triiiqui, triqui, triqui, mon amour, triqui, triqui, triqui, tri"
... no le hallo el significado. Triqui. Qué cojones es triqui.
"Triqui, triqui, triiiqui, triqui, triqui, mon amour, triqui, triqui, triqui, tri"
... no le hallo el significado. Triqui. Qué cojones es triqui.
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