viernes, 21 de mayo de 2010

De las tardes.

Ángeles Peláez.


"... a veces nos íbamos al Patio de las Carretas a cenar, o a Tomatito. A veces nos derribábamos sedientos o salvajes y nos daban las dos sin nada más que el otro que llevarse a la boca. Maceta, escalón, lavadero. Hasta donde alcanza la razón estuvimos locos. Y canturreo de pasillo y palmas hasta el patio de los geranios -Mira qué entonao, mi amor- donde fingías desprecio, fastidiado mohín en tu boca perfecta. Siempre me hacía reír que quisieras llevarme más allá del flamenqueo con tus trajines extraños de fusiones que déjate, anda y vente, corazón. Y en la radio vieja reverberación de metales en las tórridas tardes de agosto, en horas de siesta en que nuestra mesita junto a la tapia ardía y hasta las margaritas se desmayaban un poco, felices y exhaustas. En horas en que tendíamos el colchoncillo de flores buscando la sombra, a veces limonada, a veces tempranillo, a veces sólo mirarnos hasta que uno se dormía. Y el otro respiraba en su cuello el calor de la tarde y el -tan tenue- azahar del naranjo chico."

lunes, 17 de mayo de 2010

Acreditarse o morir

Aprovechando unos días libres, nos hemos empandillao carretera y manta situándonos en unas pocas horas en el bonito país de Mónaco unas amigas y yo. Se puede construir la frase de forma mucho más sencilla, ya, bueno, llego de viaje. Al tema que hay sueño.
Mónaco nos gusta. Vamos a veces. Tiene unas bonitas calas, paseos agradables y varios buenos amigos/as y un par de buenos locales para echar unas cervezas. Lo creáis o no, se puede vaguear una semana sin dejarse el sueldo. En esta ocasión se celebraba la carrera de Formula 1. Así que todo estaba un poco cambiado.
Festival de las apariencias, pasarela de vanidades, un foco para cada persona oh, please. Y zarandeo de acreditaciones, eso sí que mola. Si tienes una, lúcela, tontuelo. Combínala con tu bikini, tu americana nocturna o deja que ondee soberanamente mientras pones el Jaguar a cinco mil rpm de un semáforo a otro.
- No me jodas que tienes acreditación!
- De paddock. Mira cómo ondea.
- Muero, pava. Pero son las tres de la mañana y esto es un bar, no podrías...?
- Jamás.

Así que un poco lo que comentaba sobre la seducción. Si lo que tienes es una tarjetita colgada de un cordón, pues nada, a lucirla. Que seguro que alguien se lo flipa contigo.

Y gente muy educada y normal con la que nos moríamos de risa y el Buemi pasando de las fiestas en los yates y cerveceando discretamente en el bar de nuestros amigos. Claro que nadie lo reconocía, cómo coño se puede ser a la vez piloto y persona? Cómo puede salir a tomarse algo sin el mono de carreras? Rara avis. Maja gente también había, os lo apuntaba antes. Pero abunda el pavoneo, para qué nos vamos a engañar.

En cambio, Cannes, que yo esperaba denso y ostentoso por el Festival de Cine, ha sido agüita fresca. Si en Mónaco la gente lucía acreditación como si fuera una jodida medalla -y sólo eran espectadores del circo, de tribuna, pero espectadores- en Cannes las tarjetitas eran echadas a la espalda con descuido por verdaderos protagonistas de su trabajo. Ambiente original, respirable y hasta neohippie. Productores, directores, críticos en amigable corrillo. Trabajadores, artistas, público ocioso y relajado, ausencia de demostraciones de semáforo.
- A ver, su acreditación.
- Uy, dónde coño... Sólo vengo a ver el pase.
- Pues sin acreditación me temo que no.
- Pero es que soy la guionista, no podría...?
- Creo que algo asoma entre los floreados volantes, no será?
- Tate.

Mi persona no ha acreditado nada más que cierta resaca por las mañanas, cierta curiosidad por la gente que hace fotos a los Ferraris -qué haces luego con la foto de un coche?- y natural predisposición a ver la carrera desde un chiringuito de la playa. Así que para un montón de gente no he sido nadie. Nadie. Nadie y amigas nadie descojonadas de risa, conociendo maravillosa gente nadie de todos los lugares del mundo, productores nadie, pilotos nadie, cervezas nadie en vaso de plástico. No sé si los acreditados se lo pasaban como los nadie. Pero parecían más tristes. Y más solos.


Si no tienes tarjetita puedes ir a esta playa. Si la tienes, te jodes en St. Tropez.

viernes, 7 de mayo de 2010

La estupidez de la espiral.

Quisiera decirlo casi de forma huidiza, breve, festival del almendro en flor, brisa que a penas, eses, haches. Pero la estética japonesa huye en estos casos y arroja a conceptos voltaicos, palabras con muchas erres, conjeturas de infierno, arrastre, a lo que me refería con respirar sangre. Y no hay mayor traición para con uno mismo que follar con tristeza. Insultante. Así que buenas noches a la cosa más bonita que se ha dado, para elegir la locura por retorcimiento. Que descanses. Tú también. Salvación de algo grotesco, hazme caso. Y la paz que anuncia su boca perfecta queda descartada por blanca, por elegir un infierno mucho más sangrante y desquiciado.
Así que quisiera es mentira. Si fuera tú quisiera. Seguramente tú quieres. Despertar en paz, la envidia de todos, dejar el corazón en automático.
Erres, pues. Desangre, herrumbre. Zarpazo, locura, dentellada, hachazo... ¡ira!

Esto es muy solitario. Escribir es muy solitario. Viciosamente placentero, pero muy alejado de todo. Tenéis que entender que a veces me desquicie. Dice Lola que sólo mi mediocridad me salvará de enloquecer. Tengo que acordarme de ser siempre mediocre. No creo que me vaya a tener que esforzar, por otro lado.

Pero si me sentáis en una cafetería con un tecito y un paquete de tabaco, no se me nota nada. La mediocridad, sí, digo el braceo en espiral. Meándome de nuevo en el qué pena me doy por tener que escribir, sólo apunto que esto, al menos vivido así, no mola nada.

Me voy a ir unos días. Cuando vuelva, descolgaré esta entrada y seguro que algo mejor cae. Salud y protección solar. Y ni se os ocurra escribir.


Entonces es un loco de cojones, Juan Pablo.


viernes, 30 de abril de 2010

Si tanto te desvelen.



Me ha costado TANTO encontrarla que creí que la había imaginado.
Pero yo sé que esto lo cantaban mis padres en los viajes, es uno de los recuerdos más felices que guardo de ellos. Se pasaban el viaje canturreando Jarcha, Pradera, Mocedades, rojeces de la época. Qué grandes.

Es de Victor Manuel, canción popular asturiana de sus primeros tiempos. Si no eres muy progre puedes abstenerte, lo entiendo porque es una joya rara de cojones.
Pero hoy me he levantado con ella y la canturreo allá donde voy. En clase casi me dejan tocarla a cajón. Por suerte no, porque no tiene una percusión muy allá y hubiera hecho el mediocre.


Ahí va Soledá.



La letra.

Soledá de mi vida
quién te da pena.
Les campanes del alba
que me desvelen.

Soledá.

Si tanto te desvelen,
morena mía,
mandaré que les toquen
a mediodía.

Soledá...


Si algo te desvela, me lo dices.

martes, 27 de abril de 2010

De redecillas, Juegos Florales y otras formas de lo mismo.


En cierta localidad de mi país celebramos un concurso de belleza juvenil de tapadillo. Se trata de elegir al pueblerino y pueblerina más representativos. He dicho celebramos? Celebran. A mí me parece una mierda y una crueldad. Con doce años no sé qué tal te sienta quedar quinta. Es algo así como hay cuatro más guapas que tú. Que sí, que sí, que les hacen preguntas y tienen que ser además de guapos, ciudadanamente sueltos y simpaticones. Pero vamos, que desfilar graciosamente con el traje típico, cuenta. Y para que te quede graciosa una red en la cabeza tienes que estar bastante buena.

Que lo hagan los adultos, pues mira. Mostrarse en bikini, lucir curvatura, o enfermiza ausencia de ella, cepillarse las crines, enseñar la dentadura, paseíto, paseíto, pose. Cada cual con sus movidas. Ya se han adquirido unos hábitos mentales, que te zurzan si no quedas ni quinta, sabías a lo que ibas.
Pero con niños, aish...

Yo siempre he sido feuchilla y del tipo Pantera Rosa. Así que ya desde la escuela me adapté a lo que había y desarrollé diferentes tácticas de abordaje. Cada cuál tiene su público, ya somos adultos. Pero a la juventud que se aferra a la propia belleza como único bastión, que tiene los cojonazos y el ego de apuntarse a un concurso, que se enfundan la redecilla y pasean pisaverdes... Si no ganas te hundes.
- Oiga, que quiero ser un tipo interesante.
- Lo siento, te he visto con la redecilla.
- Pero es que he quedao quinto!
- Tarde.

Y, dándole otra vuelta, quiere el interesante ser guapo? No lo sé. Pero quiere seducir por la misma, exactamente la misma vía que el guapo de concurso. La exhibición.
Se afina el lenguaje, se contonean los conocimientos, te pones un escote de esos hasta los logros académicos. Paseíto, paseíto, latinajo. Concursos literarios, firma de libros, recitales musicales, cortos, exposiciones fotográficas. Es lo mismo. Lucimiento de lo que se tiene.
Así que quedar quinta en el concurso de piano también debe joder cuando tu arte es tu único bastión y bla bla bla.
- Yo quisiera ser guapita.
- Pero tú no has ganado un concurso de poesía?
- Dos.
- Pues te jodes.

Así que si arremeto contra Miss/Mister Bahamas, voy a tener que darle también a los Juegos Florales. Ernesto dice que no, que los concursos de belleza nos convierten en objetos. Ya, muy prosaico. Y los de literatura en objetos intelectuales. "Tiene más valor!" Lo he enviado a la calle a que se dé un paseo y luego me vuelva a decir que se valora más el intelecto que la belleza.
Ambas cosas nos han sido dadas, belleza y mérito intelectual y/o artístico. Que las tienes ambas, bendito sea dios. Que tienes una, sácale brillo. Que ni la una ni la otra? para qué se inventó el deporte, luce medallero que también tiene su público.

Al final, todo se resume en seducir, amiguitos/as. 


lunes, 19 de abril de 2010

Zeneteando bajito


No le estaba haciendo mucho caso a "Una palabra tuya", creo que corría por casa, amontonaba cosas o algo así de estúpido, y de pronto, suavecito, evocador, Entre tu balcón y mi ventana. Pero qué... Investigación, afán y, poco a poco, se desgranaban en los medios Soñar contigo, Un beso de esos. Javier Laguna carga bien las letras y el malagueño les quita drama con ese nosequé de tu barrio. Yo no entiendo nada de música, pero he oído flamenqueos fusionados bastante peor conseguidos. Zenet me gusta.

Si estáis en Barcelona el 24 de Abril, toca en Mundo Caníbal.

Un detallito ahí abajo: Un beso de esos. Siempre me deja buen cuerpo.
Hay una versión del vídeo muy chula de Joan Vallverdú.
Vosotros mismos: http://www.youtube.com/watch?v=-QKyJNmyb-k
Y a vuestra izquierda unos morrillos.
Psh. Me apetecía.
Qué entrada tan saturada me está quedando.
Enlaces, imágenes, hipervínculos, música, video.
No me reconozco.


sábado, 17 de abril de 2010

A veces fue así.

Vivimos tormentas, catástrofes, sismos. Ver el telediario es morir un poco, estirar el cuello es querer temblar. Mala gestión, necesidades comunes, errores propios y ajenos. Como diría Carlos, frío de vivir. Así que, a veces, un poco de poesía. No muy allá, pero para mí suficiente.


Tienes un hueco

entre tu hombro y tu pecho.

Un rincón para el descanso,

un paradero perfecto

para que apoye mi frente

y quede todo resuelto.

Un lugar que tú me prestas,

un escondite secreto

para que me huya todo

cuando acaricias mi pelo.

Tan suave de piel desnuda,

rincón tibio de tu cuerpo

para acomodarme exhausta

y soñar que nos queremos.

sábado, 3 de abril de 2010

Sobre gatos que dan lecciones, frío como medio y temas que sí.



He salido temprano a correr. Es uno de esos riegos antiguos, planito, la ciudad a tus pies, la música a todo lo que da, el aire en tus pulmones que ayer te encargaste de joder bien jodidos y que hoy se preguntan si estás de coña, nena. A esas horas no hay nadie. Puedes sonreír mientras recuerdas que anoche, el concierto, el frío, las tapas, la cerveza, manos en tus manos, la suerte te miró directamente a los ojos. Pero ahora sólo el rítmico pum pum de un avance. Más rápido, más rápido.
Y de pronto una señora mayor colapsando precisamente el paso más estrecho. Camino, respiro, me quito los cascos para darle los buenos días. Me fijo en que pasea a un gato joven. Él camina delante de ella. Se para, la mira.
- Valerio.
Le hace un gesto para que siga.
- Valerio, ¿estás cansado?
El animal sigue en elegante trote, a su lado.
- Buenos días.
- Buenos días.
- ¿Es su gato?
- Sí. Salimos a pasear por las mañanas. A que nos dé el aire.
- ¿Y no se escapa?
- ¿Por qué se iba a escapar?

Estoy tentada de hacerle una caricia, pero de pronto Valerio ha adquirido una dimensión humana y se me antoja indigno toquetearle el lomo y el distinguido cuello.

Porque Valerio, tan joven, tan sabio, es la jodida representación de SÓLO NOS QUEDAMOS CERCA DE QUIEN NOS DEJA IR LEJOS.

Los adelanto, sonrío, Freddie Mercury me grita I'm having such a good time. No te lo creerás, Freddie, yo también. I don't want to stop at all.

Boston

More than a feeling



La oí en una peli. No, en una serie. Y luego L. la tenía en un recopilatorio extraño. Da igual, ya no puedo quitármela de la cabeza.

lunes, 29 de marzo de 2010

Ni en sueños

He soñado con su ciudad. Ahora, despierta, me doy cuenta de lo mucho que la recuerdo. La veía desde un cerro y distribuía barrios, edificios, localizaba su casa a partir de aquel enorme abeto japonés. Mis hermanos señalaban, creo que ahí... Y yo había vivido en esa ciudad lo mejor de esta vida. Está bien, Emi, algo de lo peor también.
Pero luego lo veo a lo lejos. Apoyado en una tapia, vistiendo uniforme de rugby, no sé a qué, porque él nunca... Pasamos por delante y Maite me aprieta la mano y yo no puedo mirarlo.
Y yo no puedo mirarlo. Sueño con Emi una vez al año y... no lo miro! No lo agarro del polo, del pelo de la frente, ¡Estuviste loco!.
Así que entramos a un bar que resulta ser un avión que van a estrellar contra Elche. Yo me levanto y la terrorista me intenta reducir dialécticamente. Bueno, que al final no se estrella porque lo resolvemos como personas y un par de hostias sí que cabría mencionar que se distribuyen, da igual, es muy largo.

miércoles, 24 de marzo de 2010

100 canturreos

Parece mentira lo que da de si el aburrimiento, esta es la entrada número 100 en la historia del blog. Felicidades! Así que vamos a celebrarlo a lo Lucía Etxebarría (no! con sexo no! con autoplagio) rescatando una de las entradas que mejor acogida recibió en su día.
Con todos/as ustedes:

Heroínas

Creo que si soy muy buena me dejarán reencarnarme en lo que quiera. Y yo voy a elegir un personaje de novela, a ver si cuela. Os voy a mostrar a las candidatas.


Catherine Earnshaw. Cumbres Borrascosas.
Vive su infancia en una granja, es muy mona y consentida y gamberra. Se junta con Heathcliff, un niño sucio que han adoptado, y ahí comienza su historia de ni contigo ni sin ti, ni como ni te dejo comer. En edad temprana, conoce las bondades del pijerío local, y de zarrapastrosa contenta pasa a almidonada contenta. Pero su amigo/amor Heathcliff se enfada porque ya no pueden retozar por los barrizales y se va. Ella se casa con el pijo. Que es el deseable pero no el deseado. Con lo cual su vida es un contínuo qué cojones he hecho y acaba consumida por su error.
A favor: en realidad no sufre mucho porque muere pronto. El retoce por la granja a mí me gusta. Tiene el amor de los dos hombres, qué más quiere.
En contra: es un poco neurohistérica de bofetón. Un remilgado rubio de bucles se empeña en adorarla, cuando elle quisiera estar en brazos del morenazo romaní. Luego tiene que ejercer de fantasma en la granja.Esos errores salen muy caros, nena.

Beatrice. Mucho ruido y pocas nueces.
Esta es una jovenzuela que vive con su tío y su prima estupendamente en la Toscana. Tiene inquietudes culturales, por lo cual no se come un rosco. Hasta que conoce a Benedick of Padua, amigo personal del rey y soldado de profesión que, no obstante, también es ingenioso. Entonces entran en una larga batalla dialéctica a ver quién detesta más a quién y de forma más aguda. Al final resulta que están enamorados, obviamente.
A favor: un palacete en la Toscana con viñedos, capilla propia, bailes de Carnaval, y todo sin que se la vea dar palo al agua en toda la obra. Fenomenal. En la versión cinematográfica eligen a mi pelirrojo preferido para el papel de Benedick, Kenneth Brannagh... aish...
En contra: no sé si aguantaría estar toda la eternidad hablando en verso.

Elizabeth Bennet. Orgullo y prejuicio.
Es la segunda de las Bennet, acomodada muchacha con bastante más talento que sus hermanas que, casualmente, se enamora de un chico guapo, rico y arrogante que la hace sufrir y que no dice mucho en favor de sus luces. Pero después de pasar el perreo unos capítulos, todo se arregla y él es digno de canonizar. A esta chica no se le conoce más profesión que pasear y leer y yo no recuerdo ni que echara migas a los pollos. También viaja a ver a sus amigas, a su familia y asiste a bailes. Tiene un alto sentido del honor y es orgullosa. Aunque en el título ella representa el prejuicio.
A favor: esa vida ociosa de la clase media de la época, esas cintas en los vestidos, ese viajar en calesa. Al final disfruta de la porción que a esposa corresponde de fenomenal caserío con museo de pinturas propio y guaperas de bracito.
En contra: yo creo que en esa época se pasaba frío. Y no sé cómo de satisfactorias eran sus relaciones conyugales, todos tan distinguidos y formales, no lo veo yo claro...

Si os dieran a elegir, en qué personaje os reencarnaríais, así, por decir uno.

Yo creo que me voy a quedar con Beatrice, maja chica, inteligente, bien posicionada, pelirrojo al lado. Sí, creo que Beatrice. Así que cuando me muera no montéis shows, que estaré comiendo uvas y recitando versos en la Toscana.

martes, 23 de marzo de 2010

Con tacto.

El otro día discutíamos sobre los sentidos. Sobre con cuál nos quedábamos si tuviéramos que elegir. Somos así de tontorrones, qué.
Hubo bastante unanimidad acerca de la vista, parece ser que mis amigos/as tienen un alto sentido de la plasticidad. Velada defensa sobre el oído, los sonidos, la música que nunca más... La mayoría sacrificaba el olfato y algún indeseable el gusto. Querido jamoncito, por qué semejante feo con lo que tú aportas de luz a este mundo? cómo vivir sin el breve y perfumado corte de una pieza Jota, Caballo y Rey?. Pues lo sacrifiqué. La servidora de Ustedes se quedó como Judas el día del amigo. Parece que no se valora



El tacto.


Cerrar los ojos y pasear los dedos. Una boca, un reborde, una etiqueta, un bordado. Tocar con los labios, con la parte más sensible de los antebrazos, buscar huecos con la barbilla, juntar un cuello a otro cuello, acariciar un cuerpo nuevo, verlo sólo con las manos, agua fría, toallas calientes, metal, el pelo duro de los animales, alguien durmiendo a tu lado. Apretar, masajear, acariciar con a penas las yemas. Abrazar, darse la mano. Besar es sólo tacto. Las sábanas ajenas, el ajeno arranque de un muslo, de un hombro, el calor de una hoguera, el agua de la ducha, el golpe de una ola, las manos de un bebé, la seda de un vestido, la nieve crujiente, comisuras perfectas, arriesgada exploración. Tocar, sentirse tocado. La botella de cerveza, los calcetines de lana, un pelo suave, una caricia furtiva, el arco de unas cejas, la masa del pan, la madera y la hierba mojada. El viento en la cara, el sol de media tarde y tú sobre la arena.


Desde luego no argumenté así. Hice un gesto, nos reímos y ya no le dieron más bola a mi sentido, siguieron con lo de la vista. Pero yo te elijo entre todos, no te preocupes. Después les encanta que les venden los ojos y les pasen hielitos y esas marranadas, a los muy fariseos...

viernes, 19 de marzo de 2010

Qué problemas para poner música. Los radio.blogs a mí no me funcionan. Youtube bien con Mac hasta que lo veo todo desproporcionado en Windows. A lo mejor es el destino. Que no quiere que os ponga música por razones obvias. Pero si alguno/a conocéis un truquillo... Prometo afinar.
Con las ganas de colgar Burning que tenía.
Bueno. Os lo canto.

"Dan las seis, sintonizo a los Stoooooones, recuerdos del peeloo largoooo, viejos bluuuuues, queridísimo Eric Burdon... Oooh yeah, ooooooh yeah"

Solucionao, eskerrik asko, Mai. Así que mejor que canten ellos.

domingo, 14 de marzo de 2010

Va por Usted


- Camarero, me puede poner un poco de presión en la cerveza, por favor?
- Desde luego. Vamos, coño, acábese la puta cerveza de una vez, que lo estamos esperando pa'cerrar!


sábado, 13 de marzo de 2010

Llaves. Una entrada con abrazo.

- Necesitaría
Y ya tenía dos llaves en mano. Me ofrecía una isla o una ciudad pequeña. Los amigos olfatean esa necesidad de huir mucho antes que yo. Se me pone cara de qué hago aquí pudiendo estar en cualquier sitio. Los amigos y sus casas por el mundo han sido una constante de aireación desde los dieciocho. Salía de clase, recogía las llaves, abrazaba fuerte y habitaba sus espacios, sus segundas residencias, sus buhardillas apenas acondicionadas, daba igual. Ponían sus casas en mis manos, eso era lo grandioso. Me confiaban sus rincones, sus camas, sus platos.
- Qué va, si conozco yo un hotelito que
- Nononono. Toma. Vete.
Cuando tenga una casa grande va a estar llena de gente entrando y saliendo. En estos momentos, para que entre alguien tengo yo que salir. Avec plaisir, mi casa es vuestra.

Una isla tranquila, un vecino que compuso lo de enmig de la mar, un billete barato. O una ciudad nueva, muralla, catedral, biblioteca de la universidad por si quieres. Yo no sé cómo voy a devolver esto, pequeños patrocinadores, modernos mecenas. Herederos se gestó en rincones ajenos, en masías, en cortijos desvencijados, en terrazas al mar.
Cuando vives en un lugar tan igual siempre, necesitas favores geográficos.


Aquí tienes las llaves, aparcas la góndola en la plaza libre y au.


Lo malo es que se espera que te sirvan de algo. Creen en mí bastante más que yo misma. Pero vamos, que siempre me acaban pasando, como mínimo, cosas. Caras nuevas, diarios locales, bares pequeños, paisajes grandes. Ciudades. Escenarios. Localizaciones.

Así que creo que la ciudad. Le voy a decir que la ciudad. Citosfílica que es una. Igual es la de alguno de vosotros. Si me veis en la escalera de la catedral con un cigarro y una estúpida sonrisa, me saludáis.

Qué suerte de amigos, coño. Tendré que devolverles algo bonito y creo que cada día escribo peor. A ver si me paso a la acuarela o a la plastilina o al cajón flamenco o...
- Has escrito algo?
- No, pero te traigo un ornitorrinco amarillo y te he compuesto esta rumbilla en solo de cajón. Dame palmas.

Qué va a ser de mí.