Qué difícil
es ser mujer en estos tiempos. Tienes que ser guapa, flaca, emancipada pero
dulce, tetona (cómo se consigue ser flaca y tetona? Búscate la vida, es tu obligación,
en la tele unas personas muy majas de cierta corporación te darán algunas
pistas. Y cómo soy dulce mientras cobro un 30% menos que un hombre por el mismo
trabajo emancipante? Ahí na que hacer, pero sigue siendo tu obligación)
chuparla como una actriz porno y tener tres orgasmos por sesión.
La moda
nos dice que enseñemos escote, patita y panza, que los pantalones mejor
pitillo, que si se te ve una cana será tu fin.
El cine
porno también ha hecho mucho daño. Además de estar buena y demostrarlo, tienes
que ser muy guarrona. Sí a todo. Preliminares? Qué es eso? Se espera de ti un
acceso rápido, una actitud profesional y un orgasmo preferentemente anterior al
suyo. Ya. Sin preliminares. Jua! El orgasmo femenino no funciona así, no me la coléis,
fingidoras habituales! No somos tíos, a veces no hay orgasmo. Y lo bien que te
lo has pasado, pero no hay. Entonces ves su carita triste, decepcionada, y no
se te ocurre nada mejor que fingirlo para que se sienta bien. Pues bravo. Ya se
cree que todas las mujeres son fieras multiorgásmicas. Y que con sacudirte un
par de viajes tu obligación es llegar.
No son
muchas obligaciones?
Pero la
culpa es nuestra, queridas. NO es necesario ponerse un vestido de fibra de vidrio en una gala y enseñar las tetas tal cual son.
Es que ellos lo hacen? Os
imaginais al director de la película con camisa abierta y panza al aire? No
somos muñequitas, no somos objetos de consumo, se puede disfrutar de la
feminidad sin rozar –en la foto una zambullida- el ridículo y la
hipersexualidad.
Por qué
los hombres no están hipersexualizados? Te dejo a ti la reflexión.
Y ,
para acabar, un sueño. Ojala un día todas las cabronas fingidoras de orgasmos tengáis
un puntito de lucidez y le expliquéis a vuestros compañeros que esto es así.
Que a veces no se llega. Que los orgasmos vaginales representan un 40% del
total. Que como no localicen y os hagáis los dos muy amigos de un bonito órgano
llamado clítoris, mal vamos. Mal. Vamos. Cobardes complacientes. Insolidarias. Pornostars.
Concubinas. Puedo seguir. Pero me caéis mal, ya se ha visto.







